viernes, 19 de junio de 2009

CAPÍTULO 72



Pasaron todo el día en la cabaña, no se separaron ni un solo momento, los dos eran muy conscientes de que aquel era el primer día de su nueva vida, y no querían que terminara nunca.
Pero la hora de volver a casa ya se acercaba, y también tenían ganas de volver a estar con su hijo, mañana empezaría en su nuevo colegio, y seguro que ya estaba nervioso.


Rafa: me gustaría que este día no hubiera acabado nunca…


Catalina suspiró…: y yo… pero tenemos que volver a la realidad… nuestro hijo nos debe estar extrañando mucho, no está acostumbrado a estar separado de nosotros tanto tiempo… no quiero que piense que le hemos abandonado!


Rafa sonrió: cómo va a pensar eso? Pienso acompañarle mañana a su primer día de colegio, no creas que lo he olvidado! Pero yo creo que aún podemos esperar un ratito más para volver a casa, no…? (Rafa miraba de forma pícara a Catalina)


Catalina le sonrió pero no has tenido suficiente…? Eres insaciable!!!


Rafa la cogió de la cintura y la acercó más a él: de ti nunca tengo, ni tendré, suficiente…


Catalina le besó apasionadamente para luego separarse y recoger sus cosas.


Rafa: no me puedes dejar así! (mientras se acercaba a ella y la rodeaba entre sus brazos por detrás) No puedes ser tan cruel!


Catalina: si no nos vamos a separar! Nos vamos juntos a casa, tenemos todo el tiempo del mundo para estar juntos!


Rafa: juntos sí, pero no solos… que es muy diferente (le apartaba el pelo para darle besos en el cuello)… con Rafa por la casa…


Catalina se echó a reír, la estaba provocando demasiado, y ya era muy tarde, tenían que volver… ella sabía perfectamente que si se dejaba llevar por Rafa, no volverían nunca a casa…
Rafa vio que Catalina estaba muy convencida, así que no le quedó más remedio que coger las cosas y llevarlas al coche…


De camino a casa, Rafa no dejaba de mirar a Catalina, se sentía tan afortunado… ella se había quedado dormida: no la he dejado descansar mucho (pensó, mientras no dejaba de sonreír)…


El pequeño se había quedado con María, la chica que le cuidaba, y ayudaría a Catalina en lo que necesitara. Estaba muy inquieto, y no dejaba de preguntar por sus padres, no entendía que había pasado y porque se habían quedado solos, después de toda la gente que había estado allí para la boda.


Cuando llegaron a casa, el pequeño oyó el coche, y salió corriendo al jardín para ver si eran sus padres. Antes de que Rafa pudiera despertar a Catalina para avisarle de que ya habían llegado, el niño estaba dando gritos y corriendo hacia el coche.


No tardó ni un segundo en abrazarse a ellos en cuanto bajaron del coche, para el pequeño había pasado una eternidad des de que se fueron, y con todo el jaleo de la boda no habían podido estar los tres solos des de que volvieron de Madrid.


Catalina se abrazó al niño y no dejaba de darle besos, y decirle lo mucho que le habían echado de menos. Rafa no podía evitar contemplar la escena y emocionarse. Ya eran una familia…
Entraron a cenar, estaba todo preparado y querían cenar pronto para que el niño se pudiera ir a dormir. El pequeño Rafa cada vez hablaba más, y estaba realmente gracioso, a los dos se les caía la baba, cuando intentaba explicar las cosas a su manera.


El móvil de Catalina sonó, y era Vane. Rafa decidió encargarse de acostar al niño para que ella pudiera hablar tranquilamente.


Vane: espero no molestar a la recién casada…


Catalina: no! Como me vas a molestar! Si ya estamos en casa, hemos llegado hace un rato…


Vane: lo dices con una voz de pena…


Catalina: es que me lo he pasado tan bien… que me da pena que ya haya pasado todo… bueno, y que tal vuestro viaje?


Vane: muy bien! Lo estamos pasando de maravilla, pero ya te lo contaré con más detalle!


Catalina: cómo? Pensáis volver por aquí???


Vane: Claro! Lo mínimo que podemos hacer es visitaros antes de volver a Madrid, vamos, si os


parece bien!


Catalina: me hace muchísima ilusión! Podéis estar aquí unos días descansando, y ya volveréis!


Vane: bueno, un par de días, porque a este paso mi jefa me echa… y sólo me faltaba quedarme sin trabajo…


Catalina se echó a reír: no creo que a tu jefa le venga de unos días… ya hablaré yo con ella.


Se despidieron, en pocos días se volverían a ver. Catalina estaba feliz con la noticia, aunque estaba encantada con su nueva vida, era muy consciente de que echaría mucho de menos a su familia y a sus amigos.


Subió corriendo para explicárselo a Rafa, que estaba acostando al niño. Se asomó a la habitación del pequeño, y vio que ya dormía, buen marido, y buen padre (pensó), que más se puede pedir!


Entró a la habitación, sólo estaba encendida una pequeña luz en la mesita, se acercó hasta la puerta del baño y oyó la ducha, estaba agotada, así que se puso un camisón, y se echó encima de la cama para esperar a Rafa. Sus ojos se fueron cerrando, hasta que notó una mano que recorría sus piernas, cuando entreabrió los ojos, se encontró con los labios de Rafa que empezaron a besarla apasionadamente. Ella se dejó llevar mientras se fundía entre sus brazos… fue entonces cuando oyeron como lloraba el pequeño en la habitación… Rafa no lo podía creer: Déjalo… se le pasará… seguro que solo ha sido una pesadilla…


Catalina: cómo voy a dejar que llore! (intentaba apartar a Rafa, que ya estaba encima de ella y no parecía estar dispuesto a parar…)


Rafa se levantó resignado…: está bien…, ya voy yo a ver qué le pasa…




Rafa abrió la puerta de la habitación, y se encontró al pequeño sentado en la cama llorando…


Rafa: que pasa hijo? Has tenido una pesadilla? (lo cogió en brazos y le sentó en sus piernas, mientras le acariciaba el pelo para intentar tranquilizarle)


El niño no dejaba de llorar, pero poco a poco se fue calmando, hasta que se quedó dormido en los brazos de su padre. Rafa se levantó con cuidado para no despertarle, y le acostó para que durmiera más agusto…


Cuando volvió a la habitación, vio como la luz seguía encendida, Catalina le estaba esperando, pensó, y no pudo evitar sonreír. Al abrir la puerta, se encontró a Catalina profundamente dormida, estaba agotada…Se resignó, y volvió a meterse en la cama…

Se levantaron temprano, era el primer día de colegio de Rafa, y decidieron acompañarle los dos.




El pequeño estaba nervioso, pero no lloró cuando se separó de sus padres. Se volvieron a meter en el coche para volver a casa, y Catalina suspiró… Rafa la miró y le acarició la cara.


Rafa: creo que el primer día de colegio te va a costar más a ti que a nuestro hijo…
Catalina: bueno… aun me cuesta separarme de él…


Rafa: si sólo son unas horas, y piensa lo contento que se ha quedado con la profesora y el resto de niños!


Catalina: lo se… pero me da miedo que no se adapte, ha vivido muchos cambios últimamente…
Rafa: y los que vivirá!


Catalina: espero que no! Quiero que las cosas ahora sean más tranquilas, que podamos hacer una vida normal, como cualquier familia.


Rafa: bueno, piensa que los cambios no siempre son malos…


Llegaron a casa, se les hacia extraño estar allí sin el niño, pero tenían que empezar una vida nueva, y Catalina quería empezar a trabajar cuanto antes.


Catalina: quiero ir a visitar la obra en la que invertí, me gustaría montar algún negocio en una de las oficinas del edificio… que te parecería?


Rafa la miró con admiración…: me parece muy buena idea, no sabes lo que me alegra que quieras empezar a trabajar y a llevar una vida normal. Pero has pensado que quieres hacer?


Catalina: bueno, me quedan muy pocas asignaturas para terminar psicología, y me gustaría montar una consulta, pero antes tengo que terminare la carrera, y no se si…


Rafa: psicología? Pero tu cuando empezaste a estudiar???


Catalina bajó la cabeza…: bueno, en la cárcel tenía mucho tiempo, y allí retomé mis estudios…


Rafa le cogió la cara entre sus manos: nunca dejarás de sorprenderme… estoy seguro de que si no me hubieras conocido, hubieras podido llegar a hacer tantas cosas…


Catalina: no digas eso! Si no te hubiera conocido, nunca habría llegado a conocer la felicidad!!!
Catalina le dio un beso dulce, y Rafa la cogió por la cintura fuerte y la acercó todavía más a el para abrazarla.


Rafa: yo te ayudaré para que puedas terminar lo que te queda de carrera, me ocuparé del niño para que puedas estudiar. Mientras se acaban las obras de las oficinas, tendrás tiempo para acabar la carrera.


Catalina: estás seguro? No crees que es una locura?


Rafa: claro que no! Tengo una mujer muy inteligente! Estoy seguro de que puedes conseguir lo que te propongas, y yo te pienso ayudar en lo que pueda!


Catalina cogió el coche y se fue a visitar al encargado de la obra, Rafa se quedó en casa, quería arreglar unos papeles que aun tenía pendientes des de que se fue a Madrid la última vez. También pensó que tenía que deshacerse de muchas cosas que tenía, aunque, por el momento, no pensaba deshacerse de las armas. No sabía si algún día le podrían hacer falta… prefería que Catalina no supiera nada de todo eso y lo tenía guardado en una caja fuerte que sólo él sabía dónde estaba.


Catalina estaba encantada, las obras iban muy adelantadas, y volvió a casa contenta para explicárselo a Rafa. Si ella se iba a dedicar a estudiar, quería que fiera Rafa quien llevara el tema de las obras, confiaba plenamente en él.


Rafa la miraba, estaba contento de verla tan feliz con sus proyectos, era la Catalina ilusionada que conoció hace años, y eso le llenaba de satisfacción. Fueron a buscar al pequeño al colegio, y cuando llegaron a casa, Catalina recibió una llamada, era Vane, y le confirmaba que al día siguiente estarían allí para pasar unos días antes de volver a Madrid.


A Rafa no le importaba que vinieran, pero le apetecía estar más tiempo con Catalina, y así sería imposible, entre el niño, y ahora los invitados…


Catalina enseguida se puso manos a la obra para prepararles una habitación, quería organizar todo para que esos días fueran perfectos.


Rafa: porque no le dices a María que se ocupe ella de preparar la habitación? Debes tomarte las cosas con más calma!


Catalina: no entiendo como puedes ser tan tranquilo…


Rafa la miraba y se sonreía…: yo tranquilo? No será que tu eres demasiado nerviosa? Vamos, ven aquí… que sólo son unos amigos que nos vienen a visitar, nada más!


A Catalina la actitud de Rafa le ponía aun más nerviosa, y eso el lo sabía, pero le encantaba verla tan activa…


Rafa: y cuando vas a tener tiempo para mi?... yo estoy muy necesitado…


Catalina: tampoco estoy tan ocupada, y seguro que estos días con Jose por aquí no te veo el pelo…


Rafa no dejaba hacer nada a Catalina, la cogía continuamente por la cintura o por el brazo…


Catalina: mejor me voy a darle la cena al niño, porque si seguimos aquí, no creo que pueda hacer ni la cama… jajaja…


Rafa bajó con ella, y mientras preparaba la cena, se fue al jardín para jugar con el pequeño, pero fue entonces cuando recibió una llamada de número oculto en su móvil… se extrañó mucho, hacía tiempo que no notaba esa sensación en el estomago al escuchar el móvil…