
No era la primera vez que estaban juntos, pero sus miradas los delataban, era como si nunca antes hubieran estado a solas. Rafa no podía dejar de mirar los ojos de Catalina, en esos momentos se sentía el hombre más feliz y más afortunado del mundo. Había conseguido lo que tanto anhelaba, casarse con la mujer de su vida. Hubiera dado lo que fuera por saber que pasaba por la mente de Catalina en esos momentos.
Catalina se sentía la protagonista del sueño que había ocupado sus noches durante los últimos años de su vida. Entre los brazos de Rafa se sentía la mujer más amada. Aquella cabaña era perfecta, la luz de las velas les rodeaban, y ella sentía como Rafa deseaba más que nunca estar con ella.
Rafa la acostó en la cama, sus miradas no se desviaron ni un solo segundo. Catalina sentía como Rafa con su mirada le decía lo mucho que la quería. El empezó a besarle el cuello, eso a ella le perdía, se agarraba fuerte a él, rodeándole con sus brazos.
Rafa le fue quitando el vestido, mientras no dejaba de acariciar todo su cuerpo, la piel de Catalina se erizaba y sentía más escalofríos que nunca.
Ella intentó incorporarse, pero Rafa no le dejaba, la tenía sujeta por las manos, hizo varios intentos, mientras Rafa la miraba de forma pícara. Finalmente Rafa dejó que se incorporara, y ella se acercó a su oído para susurrarle: no sabes lo mucho que te quiero…
Rafa cogió a Catalina y la besó con más fuerza y pasión todavía, sus manos se perdían en sus cuerpos, ella deseaba con todas sus fuerzas sentirle, más que nunca, y Rafa no podía controlar su deseo. Terminaron haciendo el amor una y otra vez durante toda la noche. Para ellos, aquella noche se había detenido el tiempo.
Catalina se sentía la protagonista del sueño que había ocupado sus noches durante los últimos años de su vida. Entre los brazos de Rafa se sentía la mujer más amada. Aquella cabaña era perfecta, la luz de las velas les rodeaban, y ella sentía como Rafa deseaba más que nunca estar con ella.
Rafa la acostó en la cama, sus miradas no se desviaron ni un solo segundo. Catalina sentía como Rafa con su mirada le decía lo mucho que la quería. El empezó a besarle el cuello, eso a ella le perdía, se agarraba fuerte a él, rodeándole con sus brazos.
Rafa le fue quitando el vestido, mientras no dejaba de acariciar todo su cuerpo, la piel de Catalina se erizaba y sentía más escalofríos que nunca.
Ella intentó incorporarse, pero Rafa no le dejaba, la tenía sujeta por las manos, hizo varios intentos, mientras Rafa la miraba de forma pícara. Finalmente Rafa dejó que se incorporara, y ella se acercó a su oído para susurrarle: no sabes lo mucho que te quiero…
Rafa cogió a Catalina y la besó con más fuerza y pasión todavía, sus manos se perdían en sus cuerpos, ella deseaba con todas sus fuerzas sentirle, más que nunca, y Rafa no podía controlar su deseo. Terminaron haciendo el amor una y otra vez durante toda la noche. Para ellos, aquella noche se había detenido el tiempo.
Los primeros rayos de luz entraron por la ventana de la habitación, Catalina se despertó y vio como Rafa aun dormía. No podía dejar de mirarlo… al acariciarle la cara, se fijó en su alianza de casada… le parecía todo un sueño, pero no lo era… ahí estaba su alianza, que demostraba que estaba casada con Rafael Duque!
Se levantó despacio, no quería despertar a Rafa, quería buscar algo para desayunar y llevárselo a la cama.
Bajó las escaleras suavemente, y vio la mesa que estaba preparada con la cena que nunca llegaron a tomar, no pudo evitar sonreír… buscó algo para picar, y lo preparó todo en una bandeja que encontró. Volvió a subir a la habitación, y allí estaba él, aun seguía durmiendo, no se había dado cuenta ni de que ella ya se había levantado…
Se levantó despacio, no quería despertar a Rafa, quería buscar algo para desayunar y llevárselo a la cama.
Bajó las escaleras suavemente, y vio la mesa que estaba preparada con la cena que nunca llegaron a tomar, no pudo evitar sonreír… buscó algo para picar, y lo preparó todo en una bandeja que encontró. Volvió a subir a la habitación, y allí estaba él, aun seguía durmiendo, no se había dado cuenta ni de que ella ya se había levantado…
Dejó la bandeja en la mesa, y fue a darse una ducha, aun era muy temprano, y le daba pena despertarlo. Se metió en el baño, y se miró al espejo, su vida había cambiado muchísimo los últimos años, ahora ya estaba casada, y tenía un hijo maravilloso con el hombre al que tanto amaba, ya no le podía pedir más a la vida. Era cierto que había pasado cosas muy duras, había llorado y sufrido mucho… en momentos de reflexión como esos, no podía dejar de pensar ni un segundo en Jesús, hubiera deseado con todas sus fuerzas que hubiera vivido con ella esos momentos de felicidad, pero estaba segura que allí donde estuviera su hermano, habría perdonado a Rafa por todo lo que pasó, al verles tan felices, y lo mucho que habían luchado por conse
guirlo.
Rafa se despertó al oír la ducha, vio que Catalina no estaba en la cama y la bandeja encima de la mesa. Sonrío, y se levantó, abrió la ventana, el paisaje era precioso, el mar estaba muy tranquilo y el sol iluminaba toda la habitación. Notó como unas manos rodeaban su pecho, y Catalina le besaba en la espalda. Un escalofrío rodeo su cuerpo, se giró y la abrazó fuerte.
guirlo.Rafa se despertó al oír la ducha, vio que Catalina no estaba en la cama y la bandeja encima de la mesa. Sonrío, y se levantó, abrió la ventana, el paisaje era precioso, el mar estaba muy tranquilo y el sol iluminaba toda la habitación. Notó como unas manos rodeaban su pecho, y Catalina le besaba en la espalda. Un escalofrío rodeo su cuerpo, se giró y la abrazó fuerte.
Rafa: te he echado de menos en la cama… no vuelvas a levantarte sin mi… (no dejaba de mirarla con ojos pícaros)
Catalina: bueno… es que hoy estabas un poco dormilón y me daba pena despertarte… he cogido algo para desayunar… tienes hambre?
Rafa: es mejor que no me hagas esas preguntas…
Catalina se echó a reír: siempre estás pensando en lo mismo!
Rafa: que quieres hacer hoy?
Catalina: tendremos que volver a casa… esto se acaba… y tu hijo nos estará esperando…
Rafa: volver a casa?... yo creo que aún es pronto para eso… tengo ideas mejores (mientras le guiñaba el ojo), tendremos que seguir celebrando que nos hemos casado, no?...
Cogió la cara de Catalina entre sus manos, mientras le daba un dulce beso, y le desataba el lazo del albornoz… a Catalina no le hicieron falta más argumentos para dejarse llevar, y no preocuparse por tener que volver a casa…









