
Catalina ya estaba acabando la mudanza. Tenía muchas ganas de vivir sola con su hijo.
Esa misma noche pensaba quedarse ya a dormir allí. Las chicas le ayudaron con la mudanza, y el pequeño Rafa estaba feliz de tener un jardín, una piscina, y a su mami con él.
Catalina se había comprado un coche, y ese mismo día se lo daban. Fue a buscarlo con su hijo, y para celebrarlo, se lo llevó a una tienda de juguetes a comprarle todo lo que él quisiera.
Cuando volvieron a casa, Paula y el pequeño Jesús les estaban esperando.
Paula: no crees que estás consintiendo demasiado a Rafa?
Catalina: lo se, pero no puedo evitarlo… por cierto, la mitad de los juguetes que hay en el maletero son para Jesús…
Paula: Cata!!! No hace falta que hagas eso!!!
Cata: es mi sobrino… quiero hacerles felices, quiero ayudaros Paula.
Las dos se emocionaron…
Pasaron la tarde jugando con los niños, y después de cenar Paula se fue a casa de Fina.
Era la primera noche que dormían los dos solos, y cata estaba un poco nerviosa…
Acostó a Rafa, y cuando se quedó dormidito, se sentó un rato en el jardín sentada, mirando la luna, la luna que tantas veces había compartido con Rafa…
Sonó el tlf… catalina se extrañó, era muy tarde…
Catalina: si? Quien es?
Martínez: Catalina! Soy Salvador! Estabas durmiendo?
Catalina: no!!! Como estás Salvador? Que ilusión hablar contigo!
Martínez: muy bien, gracias. Quería hablar contigo sobre un tema…
Catalina: dime
Martínez: verás, estoy en Brasil como muy bien sabes, y la otra vez que vine decidí invertir parte de mi capital en una inmobiliaria. Las cosas han ido muy bien, estoy ganando mucho dinero, y he pensado que tu podrías hacer lo mismo con parte del dinero que heredaste de Miguel.
Catalina: tu crees? Yo no soy mujer de negocios…
Martínez: bueno, para eso estoy yo, para asesorarte. He estado pensando mucho, y creo que sería una buena opción que te vinieras unos días con tu hijo y conocieras esto, y luego puedes decidir lo que quieras.
Catalina: a Brasil? Si acabo de salir de la cárcel!!! No me van a dejar viajar…
Martínez: esto ya te lo he solucionado, Velasco te ha conseguido un permiso especial de unos días para trasladarte. Creo que también te vendría bien salir unos días y desconectar de todo. A tu hijo le encantará el país, estamos en una zona de playas preciosas.
Catalina se quedó pensativa, al principio le parecía un disparate, pero poco a poco le parecía más atractiva la idea de estar unos días fuera con su niño, y a Salvador lo quería mucho.
Catalina: está bien Salvador!!! Iremos a verte a Brasil!!!
Martínez no se lo podía creer!!!
Martínez: que ilusión Cata!!! No te vas a arrepentir!!! Mañana a primera hora tienes que ir a buscar el permiso a comisaria, yo te llamaré para decirte a que hora coges el avión. Te lo tramitaré yo todo desde aquí.
Catalina no pudo dormir en toda la noche, estaba nerviosa pensando en el viaje.
Por la mañana, se levantó muy temprano para hacer las maletas.. No sabía cuando se irían, pero quería tenerlo todo preparado.
Esa misma noche pensaba quedarse ya a dormir allí. Las chicas le ayudaron con la mudanza, y el pequeño Rafa estaba feliz de tener un jardín, una piscina, y a su mami con él.
Catalina se había comprado un coche, y ese mismo día se lo daban. Fue a buscarlo con su hijo, y para celebrarlo, se lo llevó a una tienda de juguetes a comprarle todo lo que él quisiera.
Cuando volvieron a casa, Paula y el pequeño Jesús les estaban esperando.
Paula: no crees que estás consintiendo demasiado a Rafa?
Catalina: lo se, pero no puedo evitarlo… por cierto, la mitad de los juguetes que hay en el maletero son para Jesús…
Paula: Cata!!! No hace falta que hagas eso!!!
Cata: es mi sobrino… quiero hacerles felices, quiero ayudaros Paula.
Las dos se emocionaron…
Pasaron la tarde jugando con los niños, y después de cenar Paula se fue a casa de Fina.
Era la primera noche que dormían los dos solos, y cata estaba un poco nerviosa…
Acostó a Rafa, y cuando se quedó dormidito, se sentó un rato en el jardín sentada, mirando la luna, la luna que tantas veces había compartido con Rafa…
Sonó el tlf… catalina se extrañó, era muy tarde…
Catalina: si? Quien es?
Martínez: Catalina! Soy Salvador! Estabas durmiendo?
Catalina: no!!! Como estás Salvador? Que ilusión hablar contigo!
Martínez: muy bien, gracias. Quería hablar contigo sobre un tema…
Catalina: dime
Martínez: verás, estoy en Brasil como muy bien sabes, y la otra vez que vine decidí invertir parte de mi capital en una inmobiliaria. Las cosas han ido muy bien, estoy ganando mucho dinero, y he pensado que tu podrías hacer lo mismo con parte del dinero que heredaste de Miguel.
Catalina: tu crees? Yo no soy mujer de negocios…
Martínez: bueno, para eso estoy yo, para asesorarte. He estado pensando mucho, y creo que sería una buena opción que te vinieras unos días con tu hijo y conocieras esto, y luego puedes decidir lo que quieras.
Catalina: a Brasil? Si acabo de salir de la cárcel!!! No me van a dejar viajar…
Martínez: esto ya te lo he solucionado, Velasco te ha conseguido un permiso especial de unos días para trasladarte. Creo que también te vendría bien salir unos días y desconectar de todo. A tu hijo le encantará el país, estamos en una zona de playas preciosas.
Catalina se quedó pensativa, al principio le parecía un disparate, pero poco a poco le parecía más atractiva la idea de estar unos días fuera con su niño, y a Salvador lo quería mucho.
Catalina: está bien Salvador!!! Iremos a verte a Brasil!!!
Martínez no se lo podía creer!!!
Martínez: que ilusión Cata!!! No te vas a arrepentir!!! Mañana a primera hora tienes que ir a buscar el permiso a comisaria, yo te llamaré para decirte a que hora coges el avión. Te lo tramitaré yo todo desde aquí.
Catalina no pudo dormir en toda la noche, estaba nerviosa pensando en el viaje.
Por la mañana, se levantó muy temprano para hacer las maletas.. No sabía cuando se irían, pero quería tenerlo todo preparado.
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