
Habían pasado ya muchas semanas, y Martínez se decidió a ir a visitar a Catalina a la cárcel.
Catalina: Salvador!!! No sabes la ilusión que me hace verte… como estas?
Martínez: Cata!!! Siento no haber venido antes, pero me ha sido imposible…
Catalina: no te preocupes, lo entiendo. Explícame que tal ha ido por Brasil.
Martínez: bien, ha ido bien, gracias.
Catalina: pero que habeis hecho? Donde habéis estado?
Martínez estaba muy nervioso, le costaba mucho mentirle a Cata…
Martínez: ha ido todo bien, unas vacaciones normales.
Catalina: pero habéis estado muchos días, no?
Martínez: bueno, explícame que tal está tu bebé, como van las cosas aquí.
Catalina le puso al día de todo.
Catalina: Salvador… cuando crees que podré salir de aquí?
Martínez: he estado moviendo cosas, tu comportamiento aquí es excepcional, y no creo que falte mucho. Has de tener paciencia. Sabes que haré lo imposible por sacarte de aquí cuanto antes.
Catalina: has podido averiguar ya donde está enterrado Rafa?
Martínez se quedó pálido…
Martínez: lo siento Cata, aún no se nada…
Los meses pasaron… El pequeño Rafa estaba a punto de cumplir su primer añito.
Rafa seguía en Brasil, estaba prácticamente recuperado, y cada vez estaba más desesperado por poder volver a Madrid. Aunque había muchas cosas que aun no recordaba.
Martínez había estado trabajando duro para poder traer de vuelta a Rafa, pero era muy difícil…
Llego el gran día, y Catalina salía de la cárcel. Estaba muy nerviosa, no sabía si tendría fuerzas para empezar una vida nueva junto a su hijo, pero deseaba con todas sus fuerzas salir de allí.
Cogió sus cosas, y se despidió de sus compañeras. Salió por aquel largo pasillo, parecía que no se iba a terminar nunca… y llegó a la puerta, cuando salió, notó como la luz del día rociaba su cara… respiró profundo… hacía tanto que no notaba esa sensación…
Fue entonces cuando pudo ver a su madre, a sus amigas, y al pequeño Rafa.
Fina: hija!!! Hoy es el día más feliz de mi vida!!! Por fin vuelves a estar con nosotras!!! Volvemos a estar toda la familia unida…
Catalina: Mamá!!! No sabes cuanto te necesito…
Catalina se agacho y llamó al pequeño Rafa. El niño se tiró a sus brazos.
Catalina: ya está aquí tu mamá. Nadie nos volverá a separar jamás, te lo prometo.
Las chicas no pudieron evitar emocionarse, todas sabían lo duro que era aquello para Catalina…
Se fueron todas a casa de Fina para comer juntas, como una gran familia.
Al llegar a casa, Catalina no podía dejar de emocionarse, eran demasiados recuerdos.
Fina y Paula le pusieron al día de todo, pero Cata sólo tenía una cosa en mente, quería hablar con Martínez para saber si había alguna novedad sobre Rafa, y también con Jessi, seguro que ella sabría algo.
Catalina se levantó muy temprano y preparó el desayuno para todos.
Fina: Cata! Si que has madrugado! No has dormido bien?
Catalina: no, mamá, he vuelto a tener pesadillas, a media noche pasé a Rafa conmigo a la cama, el hay dormido muy bien, pero yo no podía dejar de pensar en tantas cosas…
Fina: bueno, ten paciencia… y no malcríes a Rafa!!! Ja,ja,ja…
Paula: bueno Cata, y que piensas hacer hoy?
Cata: había pensado en ir a ver a Martínez, y luego me gustaría ayudaros en la tienda, hasta que me estabilice un poco. He estado pensando esta noche, que rafa y yo nos mudaremos a una casa, y le buscaré una guardería. Luego he pensado que podríamos ampliar el negocio, y acabaré la carrera que ya me queda muy poco.
Fina: vas muy rápido Cata!!! Deberías tomártelo con más calma…
Cata: bueno mamá, tengo muchas ganas de hacer cosas, y lo primero que quiero hacer es hablar con Martínez y devolverle el dinero que nos ha prestado.
Catalina dejó al niño con su madre y se fue a ver a Martínez a su despacho.
Martínez: Cata!!! Que ilusión verte aquí!!!
Catalina: Hola Salvador!!! Yo también tenía muchas ganas de verte. He venido a hablar contigo, y a devolverte el dinero que prestaste a mi madre. No sabes cuanto te lo agradezco…
Martínez: no tengo ninguna prisa en que me devuelvas el dinero. Quiero saber como estás y que planes tienes. Como está tu hijo?
Catalina: bueno, mi hijo está precioso, sabes… es igualito que Rafa… es un nervio… no puedo evitar mirarle y recordar a Rafa continuamente…
Martínez no se podía aguantar las ganas de decirle todo lo que sabía…
Catalina: necesito que me digas donde está enterrado Rafa… necesito despedirme de él…
Martínez no sabía ni que responderle…
Martínez: esa información aun no la tengo… necesito más tiempo… ahora voy a viajar a Brasil, a mi vuelta te diré si se algo…
Catalina: a Brasil??? Otra vez? Que te lleva tanto por allí?
Martínez: bueno, tengo unos negocios allí…
Catalina: negocios??? Que tipo de negocios? Todo esto me huele muy mal…
Martínez: Cata, no es nada malo, te doy mi palabra de honor. Sabes que yo no te engañaría…
Catalina no se quedó muy conforme… pero estaba claro que no le pensaba contar nada más, así que se despidieron hasta la vuelta de Martínez de Brasil.
Catalina: Salvador!!! No sabes la ilusión que me hace verte… como estas?
Martínez: Cata!!! Siento no haber venido antes, pero me ha sido imposible…
Catalina: no te preocupes, lo entiendo. Explícame que tal ha ido por Brasil.
Martínez: bien, ha ido bien, gracias.
Catalina: pero que habeis hecho? Donde habéis estado?
Martínez estaba muy nervioso, le costaba mucho mentirle a Cata…
Martínez: ha ido todo bien, unas vacaciones normales.
Catalina: pero habéis estado muchos días, no?
Martínez: bueno, explícame que tal está tu bebé, como van las cosas aquí.
Catalina le puso al día de todo.
Catalina: Salvador… cuando crees que podré salir de aquí?
Martínez: he estado moviendo cosas, tu comportamiento aquí es excepcional, y no creo que falte mucho. Has de tener paciencia. Sabes que haré lo imposible por sacarte de aquí cuanto antes.
Catalina: has podido averiguar ya donde está enterrado Rafa?
Martínez se quedó pálido…
Martínez: lo siento Cata, aún no se nada…
Los meses pasaron… El pequeño Rafa estaba a punto de cumplir su primer añito.
Rafa seguía en Brasil, estaba prácticamente recuperado, y cada vez estaba más desesperado por poder volver a Madrid. Aunque había muchas cosas que aun no recordaba.
Martínez había estado trabajando duro para poder traer de vuelta a Rafa, pero era muy difícil…
Llego el gran día, y Catalina salía de la cárcel. Estaba muy nerviosa, no sabía si tendría fuerzas para empezar una vida nueva junto a su hijo, pero deseaba con todas sus fuerzas salir de allí.
Cogió sus cosas, y se despidió de sus compañeras. Salió por aquel largo pasillo, parecía que no se iba a terminar nunca… y llegó a la puerta, cuando salió, notó como la luz del día rociaba su cara… respiró profundo… hacía tanto que no notaba esa sensación…
Fue entonces cuando pudo ver a su madre, a sus amigas, y al pequeño Rafa.
Fina: hija!!! Hoy es el día más feliz de mi vida!!! Por fin vuelves a estar con nosotras!!! Volvemos a estar toda la familia unida…
Catalina: Mamá!!! No sabes cuanto te necesito…
Catalina se agacho y llamó al pequeño Rafa. El niño se tiró a sus brazos.
Catalina: ya está aquí tu mamá. Nadie nos volverá a separar jamás, te lo prometo.
Las chicas no pudieron evitar emocionarse, todas sabían lo duro que era aquello para Catalina…
Se fueron todas a casa de Fina para comer juntas, como una gran familia.
Al llegar a casa, Catalina no podía dejar de emocionarse, eran demasiados recuerdos.
Fina y Paula le pusieron al día de todo, pero Cata sólo tenía una cosa en mente, quería hablar con Martínez para saber si había alguna novedad sobre Rafa, y también con Jessi, seguro que ella sabría algo.
Catalina se levantó muy temprano y preparó el desayuno para todos.
Fina: Cata! Si que has madrugado! No has dormido bien?
Catalina: no, mamá, he vuelto a tener pesadillas, a media noche pasé a Rafa conmigo a la cama, el hay dormido muy bien, pero yo no podía dejar de pensar en tantas cosas…
Fina: bueno, ten paciencia… y no malcríes a Rafa!!! Ja,ja,ja…
Paula: bueno Cata, y que piensas hacer hoy?
Cata: había pensado en ir a ver a Martínez, y luego me gustaría ayudaros en la tienda, hasta que me estabilice un poco. He estado pensando esta noche, que rafa y yo nos mudaremos a una casa, y le buscaré una guardería. Luego he pensado que podríamos ampliar el negocio, y acabaré la carrera que ya me queda muy poco.
Fina: vas muy rápido Cata!!! Deberías tomártelo con más calma…
Cata: bueno mamá, tengo muchas ganas de hacer cosas, y lo primero que quiero hacer es hablar con Martínez y devolverle el dinero que nos ha prestado.
Catalina dejó al niño con su madre y se fue a ver a Martínez a su despacho.
Martínez: Cata!!! Que ilusión verte aquí!!!
Catalina: Hola Salvador!!! Yo también tenía muchas ganas de verte. He venido a hablar contigo, y a devolverte el dinero que prestaste a mi madre. No sabes cuanto te lo agradezco…
Martínez: no tengo ninguna prisa en que me devuelvas el dinero. Quiero saber como estás y que planes tienes. Como está tu hijo?
Catalina: bueno, mi hijo está precioso, sabes… es igualito que Rafa… es un nervio… no puedo evitar mirarle y recordar a Rafa continuamente…
Martínez no se podía aguantar las ganas de decirle todo lo que sabía…
Catalina: necesito que me digas donde está enterrado Rafa… necesito despedirme de él…
Martínez no sabía ni que responderle…
Martínez: esa información aun no la tengo… necesito más tiempo… ahora voy a viajar a Brasil, a mi vuelta te diré si se algo…
Catalina: a Brasil??? Otra vez? Que te lleva tanto por allí?
Martínez: bueno, tengo unos negocios allí…
Catalina: negocios??? Que tipo de negocios? Todo esto me huele muy mal…
Martínez: Cata, no es nada malo, te doy mi palabra de honor. Sabes que yo no te engañaría…
Catalina no se quedó muy conforme… pero estaba claro que no le pensaba contar nada más, así que se despidieron hasta la vuelta de Martínez de Brasil.
No hay comentarios:
Publicar un comentario