viernes, 3 de abril de 2009

CAPÍTULO 49


Se abrió la puerta, y un hombre totalmente vestido de negro y con la cara tapada entró en la habitación. Catalina se asustó y se apoyó en la pared lo más rápido que pudo, las piernas no le ayudaban mucho…

El hombre llevaba una botella de agua en la mano, y se acercó a ella: veo que ya te has despertado. Tienes que beber agua o te vas a deshidratar.

Catalina: donde estoy? Quien eres???

Hombre: no deberías ser tan curiosa. No es bueno. No te han dicho nunca que preguntar tanto a un desconocido es de mala educación?

Catalina: no puedo mover las piernas… me duele mucho la cabeza… no me encuentro bien… ayúdame a salir de aquí…

Hombre: ja,ja,ja… eso es imposible. Da gracias si consigues pasar aquí una buena temporada, xq eso significará que no te hemos tenido que matar…

El Moreno llegó al local de Cardona. Dos hombres estaban en la puerta, y enseguida le preguntaron de forma brusca: que quieres? No te están esperando.

Moreno: quiero hablar con Cardona.

Le dijeron que esperara un momento, mientras uno de ellos entró en el edificio. El Moreno no paraba de mirar todas las ventanas, y entradas que tenía el edificio. Sospechaba que podían tener a Catalina en cualquier habitación de aquel edificio…

Salió el hombre y le dijo que podía pasar, que Cardona le esperaba en su despacho: pasa, te acompaño.

Moreno: no hace falta, ya me conozco el camino.

El hombre se echó a reír…: no nos gusta que los extraños anden solos por aquí. Normas de la casa. Vamos?

Al Moreno no le quedó más remedio… mientras llegaban al despacho de Carmona, le faltaban ojos para mirar a todas partes… sólo quería encontrar una pista para saber que Catalina estaba con vida…

Se abrió la puerta del despacho, y allí estaba Cardona. Sentado, y relajado… al Moreno sólo le vinieron ganas de sacar la pistola y pegarle un tiro, pero sabía que eso era imposible, tenía que hacer un buen papel para que no sospechara de el…

Cardona: a que debo el honor de tu visita, Moreno?

Moreno: bueno, quería comentarte algunas cosas de nuestro negocio en común.

Cardona: que yo sepa, sólo tengo negocios en común con Jessi, tu simplemente trabajas para ella. O tienes que explicarme algo?

El Moreno se sentía cada vez más acorralado, estaba tan nervioso que ni se había planteado que decirle a Cardona si le llegaba a recibir…

Moreno: bueno, verás, es cierto que yo trabajo para Jessi, pero…

En ese momento se abrió la puerta, uno de los hombres de Cardona venía a buscarle. Le dijo que tenían una emergencia y que se tenían que ir.

Cardona: como veo que lo que vienes a decirme tampoco es muy importante, mejor hablamos en otro momento. Ahora tengo cosas que hacer, soy un hombre muy ocupado.

El Moreno no pudo evitar suspirar… por un momento se libró de meterse en más problemas.

Moreno: está bien. Si te parece, vendré otro día a hacerte una visita.

Cardona: claro, ya sabes que eres bien recibido aquí.

El tono de sarcasmo que usaba Cardona para hablar, no le gustaba nada al Moreno, le hacía sentir todavía más inseguro.

Moreno: no hace falta que me acompañen a la puerta, ya se salir, gracias.

Cardona: no es ninguna molestia. Mis hombres estarán encantados de acompañarte a la puerta.

Moreno: si no te importa, antes me gustaría ir al baño un momento.

Cardona: vaya! Q oportuno! Está bien. Es aquella puerta de allí.

El Moreno de dirigió al fondo del pasillo. Había varias puertas en los laterales, pero los hombres de Cardona no le quitaban la vista de encima. Intentó caminar en silencio por si oía algún ruido que saliera de una de las habitaciones. Pero no oyó nada…

Se metió en el servicio, y pegó la oreja a las paredes… seguía sin oír nada… sabía que no tenía mucho tiempo, si tardaba, los hombres de Cardona no dudarían en ir a buscarle. El lavabo tenía una ventana pequeña, se subió para ver a donde daba ya que entraba la luz natural. Había un patio pequeño donde daban el resto de habitaciones. Era un antiguo hotel convertido en fábrica por ellos. Era muy difícil ver que había en todas las habitaciones, imposible!!!

En ese momento llamaron a la puerta. Los hombres de Cardona venían a buscarle. No le quedó más remedio que salir…

Tenía que pensar la manera de entrar allí y buscar a Cata, pero era muy difícil… Cardona no dejaba que nunca se quedara aquello solo…

Pensó en ir a hablar con Martínez, pero antes quería llamar a Rafa para explicarle como había ido la visita. Seguro que el le daba alguna idea…


El Moreno llamó a Rafa y le puso al corriente de la visita a Cardona.

Rafa: Moreno, no seas iluso. No creo que Cardona sea tan tonto de esconder a Catalina en su lugar de “trabajo”. La debe tener en otro sitio…

Moreno: pero donde?

Rafa: sabes si tienen otros locales, o naves…?

Moreno: no lo se… sólo conocía la existencia de este…

Rafa: pues ya estás tardando en ponerte a investigar.

Moreno: pero eso es muy difícil, no tendrá todo puesto a su nombre. No es tan tonto!!!

Rafa: habla con Martínez, y si hace falta habláis con Velasco. Ellos pueden tener acceso a según que datos que para nosotros es imposible llegar. Pero la policia debe saber lo justo. Guárdate toda la información que puedas.

Moreno: está bien. Hablaré primero con Martínez.

Rafa: de la policia no tenéis novedades, no?

Moreno: no… yo creo que primero se pondrían en contacto con uno de nosotros. Tienes que tener cuidado.

Rafa: yo ya se muy bien lo que tengo que hacer, ten cuidado tu no te equivoques y mandes todo a la mierda. No puedes perder la confianza de Cardona o estaremos perdidos.

Moreno: lo se… me voy a ver a Martínez. Intentaré encontrar la manera de entrar allí.

Rafa: mantenme al corriente. Por poco que sea lo que sabes. Tenemos que encontrar a Catalina YA!!!

Era evidente que Rafa estaba cada vez más nervioso… no tenían ni una sola pista de donde podía estar Catalina, y sobretodo, de cómo estaría después del accidente…



Catalina aceptó el agua de aquel hombre, no le quiso explicar nada, pero ella ya no estaba tan aturdida como al principio. Era plenamente consciente que la tenían retenida, pero no lograba recordar que había pasado con el coche. Sólo recordaba que se cruzó un coche delante de ella, pero del golpe no recordaba nada. Intentó mirar por la pequeña ventana para ver si identificaba el sitio en el que estaba, pero era imposible. Ni siquiera sabía si estaba en Madrid, o la habían sacado del país. No sabía ni cuantos días llevaba allí…

La puerta se volvió a abrir y Catalina se incorporó rápidamente. Esa voz le era familiar…

Cardona: hola Catalina! Que tal estás? Veo que ya más recuperada del accidente…

Catalina: tu??? Déjame marchar!!! Sácame de aquí !!!

Cardona : shuuuuuuuuuuu... tienes que tranquilizarte, estar así no te beneficia nada… si te parece vamos a hablar un poco tu y yo.

Catalina: que quieres? Venga!

Cardona: bueno, quiero algo que me pertenece…

Catalina: si quieres el dinero, es tuyo! Yo no lo quiero!!!

Cardona: vaya, que generosa ha salido la esposita de Cortés…

Catalina: viuda, por favor.

Cardona: es verdad, perdona. A veces se me olvida que estoy hablando con su asesina.

Catalina se mordió el labio por no contestarle, no era el mejor momento para enfrentarse a el…

Cardona: tienes razón, quiero mi dinero, pero también quiero venganza…

Catalina: venganza???

Cardona: quiero la muerte del Duque, es un traidor y debe pagar por lo que hizo. Eso no lo perdona el tiempo.

Catalina se quedó blanca. No podía contestarle que Rafa estaba muerto, xq el sabía muy bien que no era así…

Cardona: quiero que hagas que el Duque venga aquí, le quiero matar yo con mis propias manos… Quiero terminar el trabajo que empezó Morón.

Catalina: Rafa no vendrá a España.

Cardona: vendrá… creeme… porque si no viene, te mataré a ti y luego a el, y no creo que quieras que tu hijo se quede sin padres siendo tan pequeño…

Catalina estaba aterrada…y lo que era peor, sola…

Cardona: te encargarás de llamar al Duque, y decirle que te tenemos retenida y que si no viene te mataremos. Nosotros le daremos el resto de indicaciones en su debido momento.

Catalina: cuando tengo que llamar?

Cardona: relájate… ya volveré y te diré como lo haremos… es mejor que descanses y te cuides, esas heridas no tiene muy buena pinta.

Catalina: necesito que me vea un médico. No estoy bien. Si enfermó más no te serviré de ayuda tampoco…

Cardona: veré si puedo hacer algo. Mis hombres te sedaran, será lo mejor para todos. Ya se que eres un poco rebelde… y no quiero problemas por culpa de una niña.

Cardona salió de la habitación, y Catalina no pudo evitar echarse a llorar desconsoladamente… no tenía salida… tendría que llamar a Rafa… y que pasaría con su hijo? Ella no se creía que después de matar a Rafa no la quisieran matar a ella. La venganza caería sobre los dos…

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