
Cenaron, y antes de acostar al niño, pensó que sería una buena idea prepararle algo de cena a Catalina y subírsela entre los dos. Estar con el niño le gustaría.
Catalina no había dejado de llorar desde que Rafa la dejó en la cama. Se sentía muy mal, y estaba muy triste. La sensación de no poder hacer nada, y sentirse una gran carga para Rafa le producía un gran dolor. Nunca antes se había sentido igual, ni siquiera cuando Cortés la envenenaba y se pasaba el día en la cama sin poder moverse. Entonces sabía que era una situación pasajera, pero ahora podía ser algo definitivo…
Catalina no había dejado de llorar desde que Rafa la dejó en la cama. Se sentía muy mal, y estaba muy triste. La sensación de no poder hacer nada, y sentirse una gran carga para Rafa le producía un gran dolor. Nunca antes se había sentido igual, ni siquiera cuando Cortés la envenenaba y se pasaba el día en la cama sin poder moverse. Entonces sabía que era una situación pasajera, pero ahora podía ser algo definitivo…
Llamaron a la puerta, y Catalina pensó que sería la enfermera, pero cuando se abrió la puerta vio entrar a su hijo con unas flores en la mano. Catalina intentó incorporarse para poder abrazarlo. Le hizo mucha ilusión verlo entrar así.
Detrás, entró Rafa, traía una bandeja con la cena.
Detrás, entró Rafa, traía una bandeja con la cena.
Rafa: podemos entrar?...
Catalina: que tonto… claro que podéis entrar!
Rafa: es importante que cenes algo Catalina. Tienes que cuidarte.
Catalina: está bien, pero cenaré algo si os quedáis los dos aquí conmigo.
El pequeño enseguida empezó a saltar y a decir que si una y otra vez.
Rafa: nos quedaremos aquí mientras cenas, pero cuando termines Rafa se tiene que ir a dormir, que mañana tiene que ir al colegio.
El pequeño no dejaba de jugar con su madre mientras cenaba. No había nada que le hiciera más feliz que estar junto a ella. La había echado mucho de menos el tiempo que estuvieron separados.
Rafa estaba contento, porque su plan para animar a Catalina había funcionado. Así que cuando terminó de cenar, llevó a Rafa a su habitación para acostarlo, y no tardó en quedarse dormido.
Cuando volvió a su habitación, Catalina seguía sentada en la cama.
Rafa estaba contento, porque su plan para animar a Catalina había funcionado. Así que cuando terminó de cenar, llevó a Rafa a su habitación para acostarlo, y no tardó en quedarse dormido.
Cuando volvió a su habitación, Catalina seguía sentada en la cama.
Rafa: que sorpresa! Pensaba que te habrías acostado otra vez!
Catalina: bueno, quería esperarte. Quiero hablar contigo.
Rafa: uy… no se si eso es bueno…
Catalina: que malo eres!!! Sólo quiero hablar contigo. Estoy un poco agobiada…
Rafa: lo se… vamos a hacer una cosa, si te parece buena idea, claro.
Catalina: sorpréndeme!
Rafa: te voy a levantar, y nos vamos a ir al jardín un rato. Nos vendrá bien un poco de aire fresco. Y la luna hoy está preciosa…no me gustaría que te la perdieras…
Catalina: me parece muy buena idea!
Bajaron al jardín y se echaron en el sofá con una manta para poder hablar.
Rafa: vas a dejar que te abrace?
Catalina: claro! Eso no hace falta que me lo preguntes!
Rafa: tienes que confiar más en mi, Cata. Cuenta conmigo para explicarme todo lo que te preocupa.
Catalina: ya sabes que me cuesta hablar de mis cosas, no es que no confíe en ti…
Rafa: pues ahora soy todo oídos, así que ya puedes empezar…
Catalina: bueno… la verdad es que me siento muy inútil… siento que soy una gran carga para el niño y sobre todo para ti…
Rafa: pero ya te he dicho mil veces que no es así… no sé cómo puedo convencerte…
Catalina: pero Rafa, yo ya no soy la persona de la que te enamoraste… no lo ves?
Rafa: que tengo que ver!!! Tu eres la misma persona de la que me enamoré, y de la que sigo igual o más enamorado todavía. Catalina, tu eres la misma.
Catalina: mírame… no disfraces la realidad…
Rafa: mira Cata, si no estuviera enamorado de ti, crees que seguiría estando aquí contigo?
Catalina bajó la cabeza…: te doy lástima… serías incapaz de dejarme así… y menos con tu hijo aquí…
Rafa: estás muy equivocada Catalina. Vamos a aclarar este tema, y no quiero que lo volvamos a hablar. Me duele que dudes de mis sentimientos hacía ti… yo te quiero, cada día más. Me da igual como estés, y los problemas que tengas. Mientras me sigas queriendo, el resto no me importa. Yo solo quiero estar contigo!!! Tan difícil es eso de entender? Porque me sigues queriendo…?
Catalina: no te puedes imaginar lo mucho que te quiero… eso no puedes dudarlo, me duele que lo hagas.
Rafa: pues entonces no dudes tu de mi tampoco, porque me duele igual…
Catalina: lo siento Rafa… es que todo esto me viene muy grande… no sé cómo enfrentarme…
Rafa: pues enfrentémonos juntos! Apóyate en mi! Yo también te necesito, y nuestro hijo… tienes que luchar, porque te necesitamos, seguro que se esta manera no te sientes una carga. Mírate! Cada día puedes hacer más cosas! Estoy seguro que dentro de poco volverás a ser independiente, y todo esto será sólo un mal recuerdo, nada más.
Catalina: tú crees eso de verdad?
Rafa: claro que lo creo! El médico me dijo que volverías a caminar, pero que tenías que esforzarte en conseguirlo. Tú tienes mucha fuerza, pero si te pasas el día lamentándote, no lo superarás nunca!
Catalina se quedó pensativa. No le gustaba el tono en el que le hablaba Rafa, pero sabía que tenía razón…
Catalina: voy a intentar ser más fuerte, pero te necesito Rafa…
A Rafa le encantó oír esto… tenía miedo de que Catalina le acabara apartando de su vida.
Rafa: a partir de mañana todo cambiará, ya lo verás. No quiero que te alejes más de mi. Intentaré no agobiarte, pero déjame ayudarte también. Necesito estar a tu lado…
Catalina: y yo que estemos juntos… si me sigues queriendo. Pero si algún día dejas de hacerlo, por favor dímelo.
Rafa: lo mismo te digo! No quiero que dudes más de mis sentimientos, no quiero volver a tener que hablar de esto… es muy doloroso que dudes de mi…
Catalina: siento haberte hecho sufrir así…
Catalina se abrazó fuerte a Rafa y le besó. A Rafa se le llenaron los ojos de lágrimas al ver la reacción de Catalina, esa sí que volvía a ser ella! La abrazó fuerte…
Catalina: bueno… ya ves que la luna tiene poderes, no?...
Rafa: siempre los ha tenido…
Catalina: nos vamos a la cama? Mañana quiero levantarme pronto para ver a Rafa antes de irse al colegio.
Rafa: me parece muy buena idea! Vamos!
Subieron a la habitación, Cata estaba muy cansada, y se metieron en la cama. Rafa no quería agobiar a Catalina, pero fue ella a buscar sus brazos.
Catalina: no sabes lo que me gusta dormir abrazada a ti…
Rafa no dejaba de darle besos y acariciarle el pelo. Catalina no dudó un momento en devolverle los besos y en acariciarle. Sin casi darse cuenta, volvían a estar haciendo el amor, con más dulzura y delicadeza que nunca.

Rafa le hizo sentir como si nada hubiera ocurrido, como si el tiempo en ese momento se hubiera detenido.
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