domingo, 12 de abril de 2009

CAPÍTULO 52


Rafa se acostó en la cama, era incapaz de dormir… estaba demasiado nervioso. No paraban de venirle a la cabeza imágenes de Catalina… hubiera dado lo que fuera por poder hablar con ella un segundo, para saber que estaba bien…
Ni siquiera pensar en la conversación que había tenido con el Moreno le distraía… sabía que era muy fácil enamorarse de alguien como Catalina, era perfecta, lo tenía todo… y el Moreno, aunque no se lo aceptara, se había rendido a sus encantos… el confiaba en Catalina, y sabía que seguía enamorada de el, hasta el Moreno se lo había confirmado!
Se esforzaba en recordar todos los momentos tan mágicos que habían vivido juntos, pero le ganaban los pensamientos de cómo estaría, que haría en ese momento, si la estaban tratando bien… no podía dejar de darle vueltas.


Cuando el Moreno llegó a casa, se encontró a Vane con Jessi. No le gustó nada la visita…

Jessi: vaya horas de llegar, no?

Moreno: no creo que deba darte explicaciones precisamente a ti…

Jessi: me ha comentado Vane que has ido a hacer un “recado”. Imagino que debes tener novedades, no?

Moreno: nada nuevo, y tu?

Jessi: me ha dicho Martínez que han encontrado el móvil de Catalina. Lo tenía Cardona.

Moreno: lo sabía! Sabía que era el quien la retenía. Han averiguado algo más?

Jessi: de momento no se nada más. Por que estabas tan seguro de que era Cardona quien la retenía?

Vane: bueno, eso es fácil, es la única persona que puede tener algo en contra de ella…

Jessi: veo que tu también estas al día de todo! Vaya, vaya… no sabía que teníais tanta confianza. Me alegro, como buen matrimonio, es lo normal? je,je,je…

Al Moreno no le gustaba nada el tono sarcástico que usaba Jessi, y menos delante de Vane.

Vane: es lo normal! Pero vamos, que tu de relaciones y matrimonios no entiendes mucho…

Moreno: bueno, muy tarde, así que si no te importa, nosotros nos tenemos que ir a casa, aquí ya no hacemos nada.

A Jessi le extrañó que el Moreno de repente quisiera dejar la casa de Catalina, pero el tenia claro que si el Duque estaba por aquí, no quería que le viera en casa de Cata instalado.

Jessi: a que viene tanta prisa? Yo que venia a pasar la velada con vosotros…

Moreno: eres incapaz de decirme la dirección de Cardona, por que no te fías de mi, y por tu egoísmo, y ahora vienes aquí a venderme que quieres pasar una velada con nosotros. Venga ya!!!

Jessi: no tengas una pataleta ahora… sabes muy bien que no te doy esa dirección para ahorrarte que te metas en problemas.

Vane: que problemas??? Y si Cata está ahí? No te das cuenta de que puede ser peligroso???

Jessi: claro que me doy cuenta!!! Pero hay que tener cuidado con estas cosas. Primero quiero hablar con el Duque. Ya me dirá lo que es mejor hacer.

El Moreno, sonrió… Jessi no tenía ni idea de que el Duque ya estaba en Madrid…


Catalina, no durmió nada aquella noche, era como si sospechara de que algo iba a ocurrir… nadie le decía nada, no tenía ni idea de que Rafa ya estaba en Madrid, y su hijo también. A pesar de que le habían dado las pastillas de siempre, esa noche parecían no hacerle efecto… no dejaba de dar vueltas en la cama… deseaba con todas sus fuerzas poder hablar con Rafa, abrazarle, volver a estar con el…



Rafa se levantó temprano, fue imposible dormir nada aquella noche. Lo tenía todo preparado. Mohamed le había dado una pistola, no pensaba ir desarmado a la cita, ya sabía como funcionaban esas cosas. También le había dejado un coche, discreto, para que no llamara la atención. Podía ser peligroso que le descubrieran.

El Moreno se levantó temprano también. No pensaba dejar escapar la oportunidad de descubrir que se traía el Duque entre manos. Vane se extrañó al verle madrugar tanto…

Vane: Jose! Donde vas a estas horas?

Moreno: duérmete, no es nada importante. Tengo que llevar una mercancía del taller a un sitio. Nos vemos luego en la tienda.

Vane no se extrañó, podía ser verdad perfectamente, así que no dudó en ningún momento que le estaba engañando.


Rafa ya estaba llegando a la dirección. Dejó el coche aparcado en la parte de atrás, no sabía como tendría que salir de allí y quería estar preparado.


El Moreno llegó con la moto, y la aparcó al lado del coche del Duque. Esperó a que el entrara, no quería que le viera.
Rafa llegó a la entrada, allí estaban dos hombres de Cardona. En cuanto el vieron, uno de ellos le acompañó hasta el despacho. A Rafa todo aquello le recordaba a los viejos tiempos, cuando se instaló en Madrid, y se creía el amo del mundo… sabía que aquella visita era un puro trámite, Cardona no sería tan tonto de tener allí a Catalina. Y menos sabiendo que la policía le estaba investigando y había estado allí el día anterior.

Cardona le esperaba sentado, con un semblante tranquilo, y dominante de la situación.

Cardona: Duque! Cuanto tiempo! Pensaba que no nos volveríamos a ver nunca más!

Rafa: si te tengo que ser sincero, yo también lo pensaba. Lo último que quería era ver tu cara de nuevo. Donde está Catalina?

Cardona: vaya… veo que sigues teniendo pocos modales… siéntate, no quieres tomar nada?

Rafa: no gracias. Dime lo que tengas que decirme. No he cruzado el charco para tomarme una copa contigo.

Cardona: está bien. Iremos al grano, si eso es lo que quieres.

Rafa: como está Catalina?

Cardona: está viva. Ya me puedes dar las gracias, he estado tentado a matarla más de una vez. Pero tiene una carita tan dulce, que hasta me daba un poco de pena.

Rafa se encendía cada vez más…

Cardona: la vida de Cata tiene un precio.

Rafa: cual?

Cardona: mi dinero. Quiero el dinero que me corresponde. Com Cortés muerto, el dinero de la operación debe ser mío.

Rafa: eso no es problema. Será tuyo. A cambio de la libertad de Catalina.

Cardona: perfecto. Sabía que tu y yo nos entenderíamos.

Rafa: pero antes quiero hablar con Catalina. Como se que no la has matado ya y me quieres tender una trampa?

Cardona: vaya… sigues siendo el mismo desconfiado… está bien, te concederé ese capricho. Me das pena, se te ve tan enamorado…

Rafa: déjame hablar con ella y el dinero será tuyo.

Cardona llamó a uno de sus hombres al despacho. Y le pidió que llamara a Catalina, le pasó el teléfono a Rafa.

Rafa: Catalina! Cata!!!

Catalina se extrañó al ver que le daban un móvil, no podía creer que la voz que escuchaba era la de Rafa…

Catalina: Rafa? Eres tu?

Rafa: estás bien?

Catalina se echó a llorar, no pudo evitarlo…

Rafa: tranquila, pronto va a acabar todo esto. Tienes que tener paciencia. Te sacaré de ahí.

Cardona le quitó el teléfono a Rafa.

Cardona: bueno, ya has visto que no te he engañado. Ahora quiero mi dinero. Tienes 24 horas para reunirlo. Mañana nos veremos por la noche en esta dirección. Es una nave a las afueras de Madrid. No tengo nada más que hablar contigo.

Uno de los hombres de Cardona le acompañó a la puerta.
Rafa caminó nervioso hasta el coche. Sabía que la reunión para la entrega del dinero era una trampa. El había estado al otro lado de este tipo de negocios, y sabía perfectamente que Cardona quería el dinero, y también venganza, y esa venganza sólo la podía tener matándolos a los dos…

Al llegar al coche, vio la moto del Moreno. La reconoció perfectamente. Miró alrededor y no le vio. No dudó un momento en llamarle, le había seguido!!!
El Moreno al ver que le llamaba Rafa se dirigió hacía el coche sin coger la llamada.

Rafa: se puede saber que coño haces aquí???

Moreno: era peligroso que vinieras solo y lo sabes.

Rafa: podías haber mandado todo a la mierda!!!

Moreno: nadie sabe que estaba aquí. Puedes estar tranquilo. Que tal ha ido la reunión? Has visto a Cata?

Rafa: aquí no estamos seguros, es mejor que vayamos a hablar a mi casa. No quiero que nadie nos vea.

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